Querido karma

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Querido karma:

por agradarme con este SUPER TIEMPAZO el primer día que “libro” en MILENIOS…gracias. Me he emocionado.

La Lluvia en Sevilla, es una maravilla

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Noche de viernes que no es viernes

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Pero llega un momento en el que de pronto,  y parece una broma pesada,  alguien cambia las reglas, y el mundo en vez de deslizarse empieza a rozar y a escocer,  ya no hay casas ni Crucis ni forma de hacer las paces, algún gracioso te pone la misma canción de Vetusta Morla en cada fiesta a la que asistes y no existe forma de hacer dormir a los fracasos, a los sueños malheridos, a la inocencia manchada por tantas interrogaciones. Sabemos que alguien ha mentido.  Y todo parece irse antes de haber llegado. La línea de sombras, lo llamo Conrad: el punto sin retorno, la edad en la que una persona se da cuenta de que hay cosas de sí misma que ya no va a ser capaz de cambiar,  es también, por eso, la edad en que se da cuenta de todas esas cosas que ya no va a poder ser.  La edad en que toda persona quiere volver y ya no puede, porque es quien es, y nadie más. Y uno llega a los umbrales de la memoria como a los paisajes de un atentado.

Mis adorables vecinos

Os voy a contar la primera noche que pasé en mi piso y que, como no, estuvo rodeada de sucesos kármicos maravillosos de esos que me rodean a mí.

Así a grandes rasgos, lo que pasó fue, que en el día cero, la primera noche que me disponía a dormir, ya me llamaron la atención los vecinos. Así se hace Luci, entrando en el vecindario por la puerta grande.

Primero me dispuse a ducharme, y se me acabó el agua caliente a mitad de la ducha (no, no controlo muy bien el calentador todavía) y pensé “bueno, me lavo los dientes mientras recarga”. Pues tampoco, porque el cepillo se quedó sin batería a medio del proceso.

Respira hondo Luci, no pasa nada,  ahora haces tu camita (por llamarla de algún modo porque es enorme :D) y verás que bien.

Error!!! (léase en plan anuncio de ‘rastredator’) porque cuando me puse a hacerla, claro, como la cama es enorme y la habitación enana, tuve que encaramarme a la cama para hacerla y…

ZASCA. se doblan las patas y ostiazo al canto. Creo que se despertó hasta el vecino del edificio de en frente.

No pasa nada Luci, respira…

Me levanto, recoloco las patas y…

ZASCA VOLUMEN DOS, y está vez, sobre mi pie (que se pasó morado cuatro días). En ese momento, la cama rota, yo helada tirada en el suelo con la lágrima a punto de salir del dolor de pie…

“Toc Toc ”

Mierda.

Fui hasta la puerta cojeando, y allí estaba mi vecina de abajo, una vieja salida de ‘Aquí no hay quien viva’  envuelta en una bata y gruñendo porque quería dormir.

¬¬ señora es viernes, son las once, y acabo de quedarme coja. Furcia.

Pero puse mi mejor sonrisa, me disculpé, y me puse, atrancada entre pared y somier, haciendo posturas del circo del sol, a quitar las patas de la cama.

Y así llevo, dos semanas durmiendo en modo zen (que queda mejor que decir ‘durmiendo en el puto suelo’)<

El mes del kaos

Éste ha sido, sin ninguna duda, el mes del kaos. El mes más frenético de mi vida (sí, de mi vida). Si creía que sabía lo que era estrés antes de este mes…estaba muy, muy equivocada.

Ha sido un mes plagado de moratones, muebles, contratos, cosas extrañas, conversaciones dolorosas, taladros, obreros, y cambios de última hora.

Un mes lleno de reuniones que salían mal, viajes en autobús, facturas y planes disparatados.

Mis días han sido un sucesivo sin sentido en el que lo mismo me tocaba que me hicieran una biopsia y me drogaran a muerte, para luego subir un sofá dos pisos a pulso y después irme a hacer una sesión de fotos, que venía un obrero a mi casa, se encaramaba a la ventana y me llenaba el salón de escombros.

Todavía no tengo gas (gracias mamá por el robot de cocina xD) y camino por mi casa como un caballero templario, con la manta todo el día sobre los hombros.

Menos mal que tras este finde, que viene cargadito con la misión IKEA nº 2, meriendas celiacas (que no cunda el pánico, un pajarito me ha dicho que mi biopsia es aparentemente normal), el cumple de mi madre y la misión Bricomania vol. II, llegará por fin un poco de nueva rutina y, lo que es más importante, completamente madrileña.

Cuando piensas que la vida no puede sorprenderte más, llega y lo hace. Por eso yo ya no me espero nada, porque he descubierto que las cosas pueden cambiar radicalmente en cuestión de días. Y sino, no tengo más que mirar atrás y analizar estas tres últimas semanas, en las que me ha pasado absolutamente (y literalmente) de todo.

PD: y esta noche grabación en A3! Creo que voy a explotar 😀