Crónicas de emancipación X

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Para todos aquellos que dijeron que yo “no iba a ser capaz de hacer ni un huevo frito”. Viva el pis de espárragos.

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Condicionales nocturnos

Miro a mi gatita rulando por mi habitación, buscando una esquina donde dormir, y las lágrimas ahogan mis ojos. Me gustaría poder presentarsela. Me gustaría poder ver cómo él intenta hacerse su amigo y como ella, al igual que todos los gatos del mundo, intenta sacarle los ojos mientras yo me rio y le acaricio el pelo del pecho a través del cuello de la camiseta y le digo que es un cagon. Me gustaría que se limpiase los pies en mi felpudo y nada más entrar a mi casa me llamase hortera.

Dormir en una cama doble por primera vez sin complicaciones, sin tener que arrastrar colchones ni preocuparnos de dar de comer al perro a la mañana siguiente, o de si alguien por la mañana nos descubrirá remoloneando, esa capacidad en la que teníamos el doctorado.

Que me cocinara fajitas. Sus fajitas, en mi cocina de fuego de la abuela, y viera cómo ya no me da miedo el aceite y cómo soy capaz de cocinar algo decente.

Tirarnos a ver friends e hincharnos a palomitas y, si se nos acaban, enseñarle el ahorramas de enfrente de mi casa donde acabaríamos, miradas cómplices de por medio, comprando aceitunas de camporeal y pipas tijuana.

Me gustaría hacer muchísimas cosas, volver a ser la persona que era a su lado.

Pero entonces levanto la vista de mis manos sobre el alféizar, miro fijamente al muro de enfrente y me doy cuenta de que todo ha cambiado. De que mi realidad ahora es otra, y que los ‘gustaría’ no son más que condicionales incumpibles amparados en un pasado que ya nunca volverá.

Miro de nuevo a mi gatita y me limpio las lágrimas. Ahora somos tu y yo, pequeña, y,  como si me hubiera entendido, se hace pis en una esquina y sale corriendo.

Maldito karma.

El karma se estaba frotando las manos

Y se las estaba frotando con ganas, ya lo creo.
Tras una buena racha que no podía ser verdad (los más cercanos habéis de reconocer que os tenía ojipláticos) ha llegado el karma para vengarse.
Tengo una alergia que parezco un puto teleñeco, bajo la pila un barreño porque me creo Mani Manitas y las lío pardas, somieres por toda la casa porque me encanta romper camas o, en su defecto, encargarlas sin patas, y tengo línea de Internet, pero no router, porque correos lo ha perdido.

Bien. Esto ya se parece más a mi día a día, no como estas dos semanas pasadas en las que absolutamente todo, me iba bien.

Ah si, se me olvidaba, días libres seguidos? Que bonita era la vida. Si, pero sólo porque ahora me toca chuparme dos semanas de curro seguidas. Toma Geroma.

Bueno, me voy a ir a dormir que encima mañana tengo que buscar una margarita gigante (si, mi vida es así de normal).

Besos con mocos. Con muchos, mocos.

El día en que me creí ‘Mani Manitas’

El día en que me creí ‘Mani Manitas’ ha sido hoy. Porque si hay algo que caracteriza la 1268115472901_findependencia acompañada de la soltería es lo siguiente: estás sola ante los avatares de destrucción tecnológica.barra.ñapasquehacerencasa.

Y tras haber cambiado bombillas con una escalera porque tu techo es más alto que el de la Capilla Sixtina, montado unos cuantos muebles de Ikea, y haber cocinado en una cocina de esas que tenía tu abuela en el pueblo, te vienes arriba y te crees Mc’Guiber y piensas,  “voy a desmontar la tubería de la pila para desatascar, porque no traga nada y como soy súper molona me va a salir bien”.

ERROR.

La aventura termina contigo llena de agua y restos de comida irreconocibles (mejor), la parte de debajo de la pila encharcada, el tubo roto y lleno de mierda en tu mano, y piezas que se niegan  encajar y chorrean cada vez que abres el grifo.

Pero bueno, ya que no eres una hacha de la bricomania (cosa que ahora sabes), pues decides tirar por la vía práctica. Poner un barreño debajo de los tubos rotos y no fregar los platos en todo el día. Y vendrá algún amigo, se apiadará de que vivas entre restos de pizza y pasta, y te hará una ñapa en condiciones. Si, un amigo, porque, no nos engañamos, tus padres te obligan a ir a su casa a comer pero la tuya… No la pisan ni aunque les den un millón de euros. Aunque casi que mejor.

Bueno, me voy a dormir al suelo. Menos mal que mañana llega mi cama de súper calidad comprada en eBay. A ver lo que tardo en liarla y romper algo más.

Gudnait.

Noche de un sábado cualquiera.

Cuando el plan del sábado es cenar pizza e ir a algún garito cutre de tribunal, pero acabas en un parque de bomberos cenando, tirandote por la cucaña (barra para el resto de los mortales), y jugando al squash hasta las siete de la mañana…  Significa que el surrealismo se ha apoderado de tu vida.

Un grupo de bomberos en WhatsApp, un traje de darth vader, alertas en mitad de la noche durante las cuales todo cristo sale corriendo mientras naira yyo nos preparamos una copa en la cocina industrial del parque de bomberos…. Todo muy normal.

Querido vecino. Siento muchísimo que se haya inundado tu baño y me cago en la puta xk me has dejado sin agua tres días. Pero GRACIAS. Gracias por esta noche salida de la nada. Te lo compensare haciéndote un bizcocho.
Me voy a dormir, que ya ha acabado guardia.

xD

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