Mi amigo Saúl es un friki…¡Y me encanta!

Sí, eso es un vídeo de mis amigos y yo (que solo salgo en dos espléndidas escenas), subiendo el primer fin de semana de Julio al campamento.

Sí, yo soy la que:

a) sale disparada en la magnífica escena de dar vueltas (idea loca del director)

b) da a beber al chico de la trencita en la mano como si fuera un perro. ¿Por qué? No sabría deciroslo…

El caso es que estoy esperando LA JOYA CINEMATOGRÁFICA que preparamos el segundo finde, en la que asciendo de secundaria a protagonista, y, solo diré, que grabé yo muchos de los planos (con lo que supongo que habrán quedado inservibles).

Ya os aviso, voy a ponerme a hacer que trabajo un rato.

Muases.

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Anecdota campamentil numero 1: El Cluedo de la caca.

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Como parece que el karma se ha olvidado de mi, y últimamente no me pasa nada interesting, voy a darle chicha a una serie de entradas de anécdotas campamentiles. Esta, se la dedico a Naira, que se que le encantan mis historias escatológicas sobre niños.

Os pongo en situación: campamento en un albergue (escuela hogar) en Belmonte de Miranda, Asturias. Alrededor de 100 niños desde los 7 hasta los 17 años y unos cuantos bastantes monitores.

El dia dos de campamento…empezó el juego. El Cluedo de la caca.

Por las mañanas, cada día, aparecía una pedazo de mierda en algún lugar del albergue: en medio del pasillo, en las duchas, en el suelo del baño de monitores…

Una vez, mientras comíamos en el comedor, no se sabe muy bien como, el autor de los hechos, cago en el lavabo del wc dele hall.

Los monitores reíamos, la pobre mujer de la limpieza lloraba (literal, y no me extraña), y, al mismo tiempo, intentábamos encontrar al culpable: el cagón silencioso.

En los ratos libres hacíamos interrogatorios al mas puro estilo Mentes Criminales, con foco incluido. Algunos niños sabían quien era el culpable, pero no decían nada por miedo al cagón silencioso. Otros, nos miraban como diciendo “Que me estas contando”, porque claro, se trataba de interrogatorios inteligentes, ya que no podíamos contar a los niños que alguno iba cargándose por las esquinas.

Hubo un momento critico, en el que la señora de la limpieza se sintió desbordada (creo que fue el día de la caca en el lavabo), y entro en el comedor, escobilla llena de mierda en mano, llorando, y grito que estaba harta de limpiar mierda, delante de cien niños ojiplaticos y unos monitores mas ojiplaticos todavía.

Salir de la habitación sobado a hacer pis, por la noche, se convirtió en deporte de riesgo. Teníamos sospechosos, pero, además, debíamos sortear este problema, a la vez que muchos otros, como la nina que cuando tenia  roña en las rodillas decía que no la podíamos lavar porque era una enfermedad…En fin, pero esa es otra historia que sera contada a su debido tiempo.

Total, al final descubrimos al culpable, al que llamaremos Pepito, por no desvelar la verdadera identidad del pobre niño que, resulto, que era también el responsable de El rincón del borracho, una esquina que aparecía llena de pis cada mañana,  en una de las habitaciones.

Resulto que el niño hacia todo esto sonámbulo, y nosotros nunca sospechamos de el porque llevaba panales nocturnos, pero el, como buen sonámbulo (si habéis sido sonámbulos alguna vez sabréis que no te enteras absolutamente de NADA), se levantaba, se quitaba el panal, meaba en el rincón del borracho, cagaba en un lugar aleatorio del albergue para darle emoción al día siguiente, se ponía el panal de nuevo, y se volvía a dormir.

No recuerdo muy bien si llegamos a solucionar el asunto, pero hasta que supimos quien era, los monitores, haciendo una parodia de todo (si no actúas así en un campamento con cien niños puedes morir de ansiedad), jugábamos al cluedo cada noche, intentando adivinar quien había sido, y como, y en que habitación aparecería la caca al día siguiente.

Fueron tiempos maravillosos (excepto para la pobre señora de la limpieza, a la que no le hacia ni puta gracia. Puede pareceros muy cruel que mientras, los monis, nos mofaramos, pero en el campamento, se trata de un asunto de supervivencia. Era ella o nosotros).