Lunes infame

beerNormalmente los lunes son días duros, pero hoy está siendo uno de esos lunes infames en los que tu cuello ha decidido que no puede soportar el peso de tu cabeza y la estampa contra la luna del autobús una y otra vez. En libro se me ha resbalado de las rodillas, me he quedado traspuesta dos o tres veces en la parada…

Madre mía, si es que ya no estoy para trotes de quinceañera, que hay que trabajar y ser responsable leñe. Aún así, me empeño en livin´la vida loca, y así me pasa.

No es culpa mía, todo hay que decirlo. Es culpa de la gente, que me engatusa, me lía, me tiennnnnnnnta.

Total, que el finde no he parao.

Entre “la cervecita” del viernes, que acabó a las 5 de la mañana en una gruta infestada de  modernos, comiéndome un panino y haciendo eses de camino a casa de la fotógrafa lianta number guan, que, al día siguiente, tenía que hacerme a mí y a mi amiguita unas fotos nudistas.

Resaca mortal a las once de la mañana haciendo poses estrambóticas en bolas, mientras contaba anécdotas campamentiles sobre caca y niños locos(a ver si os cuento alguna otra uno de estos días), cruzamos el límite de la amistad. Qué buenas amigas somos.

Total, que llegué a mi casa a las 14.15, y me escribe la colega que me recogía para irnos a la Fiesta de 25 aniversario de mi campamento un sms “Luci, llego en 10 minutos”. MIERRRRRRRRRRRDA, cámbiate, lávate los dientes, coge la mochila, el menú del burger (Sí, iba a una BBQ pero no había cenado nada el día anterior y me comía por dentro), y sal disparada a la calle.

La BBQ fue muy clave: comida, cervezas por un tubo, tartas de queso, horas y horas con música y focos en el jardín. Hasta que empezó a diluviar y, qué remedio, acabamos pegando berridos en el sótano a ritmo de karaoke chicos contra chicas (ojo, con proyector), al ritmo de las Spice Girls y Andy y Lucas. Vaya style.

Afónica y medio inconsciente por el cansancio me fui a casa a las 5 de la mañana, para dormir un poco, que al día siguiente había quedado para pasar la tarde con mi amado, e improvisar una cena que me quedó muy bien. Vimos una peli, y, a las 00.00 de ayer, creía que mi cuerpo se caía a trocitos.

Hoy es Lunes infame, día en que mi cabeza golpea del sueño la luna del autobús 657.

Y  ya estoy pensando en irme de cervezas mañana.

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Odio los lunes.

Lunes.

Ese día que odio, además de por la evidencia de que es el primer día de semana (aunque, lucky me, yo no tengo fin de semana en realidad), porque tengo que limpiar, frotar y fregar cada rincón de la tienda.

Bueno, al menos así gasto un par de las doce horas de curro que me chupo cada lunes.

Total, que si por si acaso eso no es suficiente castigo, mi querido amigo karma ha decidido hoy, que lanzarme una piedra a la cara mientras caminaba hacia el trabajo era una buena idea. Así pues, una piedra ha salido disparada del corta-césped de un jardinero, y se me ha estampado a no sé cuántos km por hora, pero muy rápido, en la cara. Me he llevado un susto… A diferencia del jardinero, que ni se ha inmutado.

Imagen

Menos mal que llevaba las gafas de sol, y no me ha dado en un ojo, y que, esta vez (sí, lo creáis o no, no es la primera vez que una piedra decide saltar aleatoriamente hacia mi cara) no me ha roto ningún diente.

Sí, eso sucedió.

Cuando tenía 17 años estaba en el parque con mis amigos jugando a las cartas (yo siempre he sido más de parques que de discotecas), y un segundo estaba riéndome a carcajadas, y al segundo siguiente estaba buscando mi paleto por el suelo.

En fin, os deseo a todos un buen comienzo de semana, yo me quedo aquí, limpiando y viendo las horas pasar, con mi frente roja por el impacto, y una cara de lerdi soñolienta que no hay quien me la quite.

Ole mi karma.